Apenas me enteré de la noticia del bebé en camino, sentí expectativa y miedo. No puedo decir que salté de la emoción o que lloré a mares. Simplemente no lo podía creer, no estaba mal, pero tampoco estaba del todo bien.
Tal vez no se lo han preguntando, pero quiero explicar una cosa: no estaba buscando un embarazo. Si bien con mi pareja habíamos hablado de tener hijos en algún momento, sabíamos que debíamos planear varias cosas, conocernos más, disfrutar la relación, por eso no estaba en nuestra lista a corto plazo.
¿Entonces qué pasó?
Como mencioné en una entrada anterior, hace años fui diagnosticada con Síndrome de Ovario Poliquístico, eso se traducía entre muchas otras cosas en que mi nivel de fertilidad era bajo. Un día en una consulta ginecológica, el profesional me sugirió cambiar de método anticonceptivo, ya que las pastillas orales no me permitían bajar de peso y poco o nada me ayudaban con el SOP y mencionó que por mi enfermedad y mi peso, era muy poco probable quedar embarazada.
Siguiendo sus indicaciones terminé mi ciclo con las pastillas y empecé a buscar la cita para el cambio de método, y en esa ventana de ocho días, quedé embarazada. Parece increíble pero luego hablando con otras profesionales me dijeron que ese comentario inicial había sido muy poco acertado.
Luego de recibir la prueba en sangre consulté de inmediato con un médico disponible y lo primero que me dijo fue que mi embarazo era de alto riesgo por el peso, por supuesto. En ese momento me llené de miedo y sumado a todo lo que ya venía sintiendo, empecé a imaginarme los peores escenarios posibles tanta para mí como para un posible hijo o hija.
Mientras más buscaba información en internet, más me asustaba, solo veía cosas negativas, nadie decía nada bueno de tener SOP, sobrepeso y estar embarazada, parecen antónimos o más bien enemigos, incompatibles.
Días después, tuve mi primera consulta con la obstetra y ella, aunque fue muy honesta conmigo, me dio toda la confianza para hacer las cosas bien, así como herramientas para cuidarme y cuidar el embarazo. Si bien es de alto riesgo, no soy la primera ni la última mujer con estas condiciones en quedar embarazada.
Desde ese momento empecé a sentir mayor confianza por lo menos en el tema de salud, sin embargo tenía otros demonios agobiándome por ahí. Les cuento en la próxima entrada, pero antes, quisiera saber si alguna persona de las que me lee ha pasado por algo similar. Me cuentan en los comentarios.

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