En una de las entradas de hace años del blog, mencionaba mi intensión de mejorar mi alimentación, mi salud, porque me preocupaba el futuro, y adivinen qué: llegó el futuro y no me preparé para él. Cuando empezó la pandemia, estar en la casa me obligó a mejorar mis hábitos. Tenía miedo de morir por complicaciones de Covid-19, sentía pavor cuando en las noticias hablaban de que la obesidad era un agravante al momento de contraer el virus y para mí fue como si tuviera una sentencia de muerte escrita. Empecé a ejercitarme en casa cuando tenía ánimos, sin ninguna falsa promesa, mejoré mi alimentación comiendo más vegetales, verduras y respetando horarios de comida. Ya no habían reuniones sociales o laborales que me impidieran mantenerme en esos parámetros. Me concentré en otras cosas, como en mi pasión por los discos y logré sentirme mejor, perdí unos kilos, pero lo que más me gustó es que me di la oportunidad de enamorarme de alimentos que nunca había probado siquiera: me enamo...
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