La palabra vacaciones puede provocar mucha felicidad que después puede verse enfrentada a esa sensación extraña que acarrea pensar en calor, vestido de baño, piscinas, faldas, etc... O por lo menos eso es lo que pienso yo cuando me proponen un viaje y puede sonar tonto pero es que cuando uno tiene kilos de más, resulta difícil hacer ciertas cosas que para una persona delgada no tienen ningun tipo de "trauma".
Este año, salí con mi familia a tomar un descanso y aunque era un lugar medianamente privado, pensaba en el vestido de baño, me revoloteaba en la cabeza la idea de mostrar las carnes (jajaja), pero (y afortunadamente), me gana siempre el amor profundo que siento por el agua. La piscina es mi delirio, cada vez que estoy ahí me siento tan libre, tan feliz; como pez en el agua.
Mi vestido de baño favorito es de dos piezas, pero siempre tenía un problema: al hacer cualquier movimiento, algo se subía o algo se bajaba y algo se exponía más de lo debido. Pero ese inconveniente tuvo rápida solución gracias a las manos creativas de mi madre, quien lo arregló y quedó de una sola pieza, cuando me lo probé me sentí tan feliz, estaba cómoda, mostrando lo justo y lista para la piscina.
Sombrero, gafas, pareo y actitud para disfrutar las vacaciones.
Tip Fatshionista:
Me enamoré completamente de la línea de vestidos de baño de Gaby Fresh, si aún no los conocen, las invito a que pasen por la página y se dejen encantar por los colores, siluetas y estampados. Yo ya estoy un poco aburrida del negro o los colores clásicos y quiero atreverme a usar uno de estos:
Quiero que me cuenten de sus experiencias en las vacaciones, ¿cómo les va con los vestidos de baño?
¡Nos seguimos leyendo!
¡Nos seguimos leyendo!






Divinaaaa!!!!
ResponderEliminarEl tema del vestido de baño es un dolor de cabeza y más después de que la maternidad ha dejado rastros, sin embargo cuando se está en el agua, nada de eso se nota. ¡A disfrutar!