Una entrada no convencional en este espacio, pero para quienes no lo saben, uno de mis temas favoritos es la música, espero les guste lo que comparto en estas letras.
Conozco muchas personas que aman la música igual o incluso más que yo, creo que el 70% de mis relaciones sociales actuales tienen que ver con la música, pero en épocas en las que todo es una constante reflexión, me he puesto a pensar sobre qué es eso que me pasa con la música y realmente concluí que es uno de los pilares fundamentales de mi vida. Sin la música realmente (así suene cliché) no se qué sería de mi y tampoco lo pienso averiguar.
Pienso en cuando estoy muy contenta por algo y la respuesta es música, pienso en la tristeza de los días más oscuros y lo que viene a mi cabeza es un playlist infinito de canciones que funcionan como la banda sonora perfecta de esos días. Pienso en el amor y en el desamor y en cada canción hay una frase que inmediatamente hace que esa nostalgia llegue y se materialice en lágrimas. Música antes de dormir, canciones para despertar, letras para trabajar, melodías para llorar.
Ahora pienso en los momentos de baile. Recuerdo esas tardes de pocas cosas para hacer cuando era más joven y cómo me gustaba poner música a todo volumen, cerrar los ojos y bailar… Las cosas con el tiempo no han cambiado mucho y es tal vez por eso que amo tanto la soledad: esos momentos de espacio personal en donde uno está sin nadie a su alrededor, esos momentos para ser y dejar de ser, para ser quien uno quiere ser.
Con el tiempo vinieron las salidas y con ellas miles de oportunidades hechas canciones, para sacar toda esa energía, problemas, preocupaciones, malestares y dejarlos en el lugar. Me di cuenta que cada melodía en una canción es una invitación a mover todo el cuerpo. Y no importa quien me mire, nunca dejaré de bailar y por eso siento cada canción con los ojos, con los oídos, manos, brazos, dedos… Por eso siempre prefiero bailar sola, sin nadie que me frene, me gusta cerrar los ojos y perderme en los sonidos, sentirlos como si los llevara dentro.
La música es compartida, pero es solo en la intimidad (no sexual) cuando más la disfruto, cuando siento que no hay nada más entre una canción y yo. Las palabras se agotan para expresar lo que la música significa para mi vida, pero el sentimiento seguirá siempre ahí, esperando ser alimentado por una nueva banda, un nuevo disco…
La música es mi droga, es mi felicidad y si se tratara de encontrar una respuesta existencialista, creo que nací para amar la música.
Si tienen Tumblr y quieren seguir mis "reflexiones" musicales. AQUÍ lo pueden encontrar.
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